Algunos recurren al tópico de llamarle “el oficio más antiguo del mundo”. Seguramente esto no sea del todo correcto si se considera, en el hilo de la historia, a los cazadores  y hasta a los druidas. A priori, al pronunciar la palabra alcahueta parece que cáscaras de cacahuetes caigan de la boca.

Dice Covarrubias que la palabra es de origen árabe y se compone del verbo qaquit ,“encender”, pudiendo sugerir el encender pasiones. Existen muchos sinónimos en la lengua española para esta particular y tan sonora palabra. En la historia de la literatura varias han sido las alcahuetas más populares. Desde la Edad Media hasta Truman Capote y su Holly Goligthly.

Alcahueta Audrey

Audrey como Holly//20m.es

La alcahueta Trotaconventos

Ya en el Pamphilus, la comedia elegíaca atribuida a Ovidio, el protagonista Pánfilo busca ayuda en la vieja Anus para que medie entre él y su amada Galatea. Como detalle curioso a apuntar, el término “pánfilo” descansa su origen precisamente en la torpeza de la que hacía gala el protagonista de la obra.

En El libro de Buen Amor, escrito por Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, Trotaconventos ayuda al peculiar protagonista de la obra, un fraile que peca de abundantes debilidades, especialmente en lo tocante al amor carnal. Dice el yo poético sobre las artes de esta alcahueta:

“Fallé una vieja queal avía menester,
artera e maestra e de mucho saber;
era vieja buhona de las que venden joyas:
éstas echan el laço, éstas cavan las foyas;
non ay tales maestras como estas viejas troyas,
andan de casa en casa vendiendo muchas donas;
non se reguardan d´ellas, están con las personas,
fazen con mucho viento andar a las atahonas.”

Trotaconventos, también denominada Urraca, afirma que “de aqueste ofiçio vivo, non he de otro coidado”. Entre los consejos de esta amiga despunta uno bastante llamativo: exhorta al protagonista a amar a una monja, que será este un amor muy agradecido. Por supuesto no se refiere al amor espiritual.

Alcahueta La Celestina

Maja y celestina, de Goya || fundaciongoyaenaragon

Juan Ruiz, en su Libro del Buen Amor, arremete contra las prosaicas costumbres del clero de la época, advirtiendo cómo el amor loco y carnal resulta siempre en castigo. Trotaconventos muere en la obra. 

Celestina: alcahueta por antonomasia

De La Celestina, obra firmada por Fernando Rojas en base a unos capítulos que encontró y que se vio empujado a continuar, ha quedado en la lengua el uso del nombre propio de la protagonista, sinónimo de prostituta. Igual que “trotaconventos” es sinónimo de lo mismo, según recoge el DLE, antiguo DRAE.

No solo es una obra con la que espantar a los alumnos de bachillerato de cualquier instituto a través de largos y copiosos apuntes. Es realmente ocurrente, sorprende en los parlamentos de sus personajes y ha llevado a más de un crítico el replantearse la clasificación de esta tragicomedia.

Alcahueta La Celestina

Personajes de la Celestina//hildegardadebingen.com

 Rojas en su día sabía a lo que se atenía con esta obra. Se vio impulsado a cambiar el título de “comedia” por el de “tragicomedia”, en su segunda edición más ampliada de la obra. Todos los personajes principales mueren: Celestina, Calisto y Melibea. Y es ese el principal motivo del cambio. En la época no se aceptaba la “comedia” con un final trágico.

Esta alcahueta se reafirma en su oficio. Observa que es un modus vivendi totalmente digno, como así también pensaba Trotaconventos. A través de hechizos y pócimas conseguirá convencer a Melibea de amar a Calisto.

Lo cómico de la obra es precisamente esta tergiversación del amor cortés medieval. El amante del Medioevo recurría a un amigo para hablar con la dama, objeto de sus amores. Pero Calisto directamente invoca la ayuda de una alcahueta. Cabe deducir que esta demanda no puede ser el resultado de un amor puro y noble, sino más bien de un ardor inmediato del protagonista al ver a la bella Melibea.

Alcahuetas en apariencia

No solo existe en la literatura la alcahueta de profesión. También se registran alcahuetas que, con su discurso y malas artes, han sabido dirigir las voluntades de los demás personajes y trazar hilos amorosos.

Ejemplo de ello es Mauricia la Dura, uno de los abundantes personajes que plagan el mundo galdosiano de Fortunata y Jacinta. Fortunata, tras haber superado sus amores con el acomodado Juanito Santa Cruz, oficialmente casado con Jacinta, pretende rehacer su vida casándose con Maxi y adquiriendo así cierta honra convencional. Su amiga Mauricia, de profesión prostituta y de condición alcohólica, le informa de que Juanito ha adquirido una habitación cerca de Fortunata y que no puede borrar el recuerdo que tiene de ella.

Galdós Alcahueta

Retrato de Benito Pérez Galdós, Joaquín Sorolla//wikipedia.org

Poco a poco, y gracias también a que Fortunata es un personaje más guiado por sus instintos que por la opinión de la sociedad que la rodea, vuelve a los brazos de su amante.

En la heroína de las heroínas, Ana Ozores, Visitación cumple un papel fundamental para ver caer a esta dama, foco de envidias de la sociedad vetustente, ciudad caracterizada por ser eminentemente estúpida e hipócrita. En una lucha psicológica y tortuosa, impregnada de episodios de histeria, Ana acabará cayendo en las garras de ese donjuán venido a menos, quintaesencia de Vetusta, Álvaro Mesía.

Alcahuetas con estilo

Truman Capote quiso contar para la versión fílmica de su relato Breakfast at Tiffany’s con Marilyn Monroe. Pero finalmente quien acabó degustando un croissant en medio de una quinta avenida neoyorkina absolutamente vacía fue Audrey Hepburn.

El vestuario de Audrey caracterizada como Holly, con su collar de perlas, su peinado y su boquilla, quizás haya sido uno de los más plagiados en carnavales, emulado en fotografías de perfil y homenajeado en otras películas y series. La mayoría de las veces de manera infructuosa. Es el problema de algo establecido socialmente como icono, la dificultad a la hora de imitarlo. Como anécdota, se comenta que Audrey odiaba los dulces, así que la repetición de la toma desayunando frente a las joyas le supuso un azucarado castigo.

Alcahueta Matilyn

Marilyn como Holly//laquimericainquilina.blogspot

 Uno de los rasgos que más se redujeron hasta convertirse en polvo fue el carácter de prostituta de Holly Golightly, con sus continuas visitas al tocador. La onomástica misma se basa en el compuesto de holidays y el go lightly, that is not too serius, una actitud de ligereza y falta de seriedad.

Cierto es que la Holly de Capote poco recuerda a una prostituta. El autor no alude a su profesión de modo directo. Se infiere por los ambientes que frecuenta y sus relaciones. Vive del powder room service y de sus artes de seducción.

A pesar de no ser el oficio más antiguo del mundo, sí aparece registrado en las obras literarias desde el citado Pamphilus. Desde achacadas brujas a esbeltas jóvenes, las páginas están cargadas de eso tildado como «artes de amores». Aunque cabría citar a Groucho Marx y su pregunta, que es título para una de sus hilarantes reflexiones: «Why do they call it love when they mean sex?»

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