El béisbol no es un deporte muy popular en España, aunque,  poco a poco se está cogiendo afición. Todo lo contrario que en Estados Unidos, allí es un deporte que mueve masas y millones de dólares, tanto en contratos televisivos, publicitarios, salario de jugadores…

Muchas de las estrellas de las Grandes Ligas Americanas son de origen latino, como los venezolanos Félix Hernández, Aníbal Sánchez y Pablo Sandoval, el mexicano Adrián González o los dominicanos Robinson Canó y Albert Pujols. Mención especial merece el varias veces MVP de la liga y uno de los grandes de la historia, el mítico jugador de los Yankees de Nueva York, Alex Rodríguez nacido en la gran manzana, pero de padres de la República Dominicana.

El problema del profesionalismo en Cuba

Pero hablando de potencias latinas, no es posible olvidarse de Cuba, el país con más Copas Mundiales de la historia. De 38, han ganado 25. Dicho esto existe un problema. Los grandes peloteros cubanos no son profesionales. Ellos quieren ganar dinero, quieren jugar al máximo nivel, se quieren ir a Estados Unidos. Tras el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba lo tendrán más fácil. A continuación se presentan distintas historias de grandísimas estrellas para llegar a jugar en la MLB.

Béisbol

Es común que cuando alguna selección cubana va al extranjero a competir, algunos de sus integrantes se escapen para pedir asilo político en el país en el que se encuentran. Los deportistas denuncian que son tratados como presos, debido al fuerte control por parte de los seleccionadores cubanos. El riesgo de fuga es muy alto, por lo que desde arriba ordenan que el control sobre los deportistas sea férreo.  Uno de los últimos desertores fue Misael Siverio, que ahora juega para los Seattle Mariners. La selección cubana se encontraba en un hotel en Des Moines, Iowa, cuando Siverio hizo un “Prison Break” a lo Michael Scofield y se escapó para pedir la residencia en Estados Unidos.

Béisbol e historias escabrosas

Otro con una historia curiosa es Yasiel Puig, ahora en los Dodgers de Los Ángeles, que escapó en un bote a México. Tras llegar a su destino, fue secuestrado por los Zetas, considerado por el gobierno de USA como “el tecnológicamente más avanzado, sofisticado y peligroso de todos los carteles de la droga que operan en México”.  Puig había acordado previamente con el lanchero una cantidad de dinero a pagar.

Pero tras la intervención de la banda, el precio subió. Incluso amenazaron con cortarle una mano, lo que daría al traste con su prometedora carrera. Al final Puig pudo cumplir su sueño de jugar en la MLB, aunque no está muy claro cómo solucionó el asunto. A la postre el lanchero fue asesinado y el representante de Yasiel en EEUU enviado a la cárcel.

Jose Fernández, estrella que actualmente milita en los Miami Marlins, optó por el camino más sencillo y uno de los más peligrosos. Fue en una pequeña lancha desde su Cuba natal hasta Florida. Lo había intentado dos veces, y como dicen por ahí, a la tercera fue la vencida y pudo tocar suelo americano. El viaje fue complicado debido a las fuertes mareas y el viento, pero tuvo tiempo de convertirse en un héroe al tener que meterse en el agua para salvar la vida de su madre, que lo acompañaba y  se estaba ahogando.

Esta es la historia sobre grandes jugadores de béisbol, pero también sobre política y relaciones internacionales entre dos países cercanos geográficamente pero alejados en todo lo demás. Aunque cada vez menos.

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