China. A pesar de su constante aparición en agendas periodísticas y políticas, el desconocimiento es sorprendentemente grande. La mínima muestra de sapiencia sobre cultura china es una amalgama de mitologías inconexas expuestas en un barato tatuaje. Hay algo más aparte de Mulán, están los clásicos chinos. Aunque, cruzado ese límite, su mención provoca un aluvión de cortocircuitos que recordaría al montaje de Donald Trump y su cómica repetición de la palabra.

Prueba de ello radica en la literatura de China. El gigante asiático cuenta con un buen registro de obras. La mayoría, desconocidas al público de Occidente. Los clásicos chinos ostentan incluso buenas posiciones en las clasificaciones de mayores ventas en la historia. El Pequeño Libro Rojo cuenta con más de ochocientos millones de copias vendidas. No obstante, hay otros títulos más recomendables para el iniciado.

En 1939 la revista Time tildó a las novelas chinas de ser «las más largas, antiguas y menos conocidas de la historia». En 1987, el estadounidense Andrew H. Plaks elaboró una compilación de las más influyentes en la cultura moderna de China. Si bien algunos estudiosos sitúan alguna más o alguna menos en la lista, el consenso es bastante generalizado. Estos cuatro clásicos chinos son: Romance de los tres reinos de Luo Guanzhong, A la orilla del agua de Shi Na’ian, Viaje al Oeste de Wu Cheng’en y Sueño en el pabellón rojo de Cao Xueqin.

Clásicos chinos, paisaje chino

Paisaje. || Fuente: Ken Lawrence

Clásicos chinos, ¿qué nos hemos perdido?

La tradición literaria china no es la más antigua de la historia. Empero, sí es la que ha conservado mayor continuidad a lo largo de los siglos. Se llegan a conservar registros de la dinastía Shang datados del siglo IV a.C. El factor determinante en su proliferación fue la difusión de técnicas de impresión, huelga añadir que siglos antes que en Occidente. Cuenta de ello dan la imprenta xilográfica de la dinastía Tang y la imprenta de tipos móviles de la dinastía Song. Gracias a ellas, la propagación del conocimiento escrito por China fue un hito sin precedentes.

La literatura china ha estado empapada de contenido social, metafísico y político desde sus inicios. Puede comprobarse mediante la lectura del primer clásico, Romance de los tres reinos. Compone un trazado histórico de los años finales de la dinastía Han junto a la era de los Tres Reinos. Finaliza en la reunificación de toda China en el año 280 d. C.

acuarela china

Acuarela china. || Fuente: Pixabay

Si algo ha de destacarse, amén de sus ciento veinte capítulos, es su extenso elenco de tramas y personajes. Mismamente, algunos fragmentos de la obra podrían ser novelas individuales. Entre los episodios narrados en la obra se encuentran la rebelión de los turbantes amarillos de Zhang Jiao, la nueva dinastía de Jiandong o la batalla de los Acantilados Rojos. La calidad del texto, unido a su excesivo romanticismo, le confiere un valor histórico incalculable para la época.

A la orilla del agua fue concebida por Shi Nai’an. Poco se sabe del nombre del autor, se sospecha que fuese un seudónimo de Luo Guanzhong. Sea como fuere, la historia centra el relato en un grupo de cien forajidos coetáneos al emperador Hui Zong. Los protagonistas se reúnen en la ciénaga de Liang Shan Bo hasta formar un grupo de 108. A lo largo de la obra, se suceden las escenas fantásticas junto a ligeras pinceladas del contexto histórico de la China imperial. Desde hombres como Song Jian, capaz de matar tigres con sus propias manos, hasta la ya existente corrupción del funcionariado.

Un viaje sin parada en el Oeste

Viaje al Oeste, por otro lado, es la obra más conocida por el público adolescente en China. Fue publicada en 1590 por, se supone, el erudito Wun Cheng’en. En la obra se narran las peripecias del monje Xuanzang por la India. Junto a él, se introducen tres personajes esenciales en el devenir de la trama. Son el mono Sun Wukong, el duende Sha Seng y el cerdo Zho Wuneng. De los tres, Sun es el más conocido por la cultura popular china. Llega a ser el favorito entre los niños que estudian la obra en el colegio.

Clásicos chinos

Sun Wukong en un altar de un templo vietnamita. || Fuente: Prince Roy

Sueño en el pabellón rojo es la última de las cuatro novelas. Escrita a mediados del siglo XVIII por Cao Xueqin, es considerada la cúspide de la literatura de China. De fuerte influencia biográfica, narra el auge y decadencia de la dinastía Ming alrededor de un relato costumbrista impregnado en la sociedad y valores chinos. En sus ciento veinte capítulos, Cao Xueqin expone su juventud y decadencia junto a una familia noble. Ello le conduce a la miseria convirtiéndole un paria que malvive en los suburbios de Pekín.

Sobre estas cuatro obras, y cientos más, podrían llenarse bibliotecas enteras con extensos análisis. Sin embargo, basta con destacar el enorme impacto en el poso literario de la humanidad que han dejado tras de sí. Todas comparten una característica: el retrato costumbrista de una China inhóspita a los ojos de Occidente y la crítica, en mayor o menor medida, al sistema imperial. De momento, en España nadie acierta a ponerse de acuerdo en comparar cuál de lo cuatro clásicos chinos es El Quijote chino. Lo que se pierden.

Send this to a friend

[responsivevoice voice="Spanish Female" buttontext="Escuchar"] A button to read only the text surrounded by these shortcodes. [/responsivevoice]