La Sala de Juntas del Ayuntamiento de Madrid es un lugar sobrio pero acogedor. La alcaldesa Manuela Carmena se dispone a entrar por la puerta con sonrisa amable pero con gesto preocupado: un día después del fatídico atentado de Bruselas, debe asistir sin falta a un acto oficial en la embajada de Bélgica. Debemos agilizar la entrevista y descubrir a la alcaldesa en un tiempo limitado. El reloj se pone en marcha.

Entrevista a Manuela Carmena

Manuela Carmena

Manuela Carmena || Fotografía: Antonio López Díaz

Echemos la vista atrás. ¿Qué le lleva a dedicarse a la carrera judicial?

(Sonríe) Antes de comenzar a estudiar la carrera de Derecho, estuve pensando en dedicarme a la filosofía pura. Sin embargo, mi padre me insistió en las pocas salidas que encontraría estudiando aquello. Era joven y no tenía ni idea de lo que era el derecho por carecer de referencias cercanas. Siempre me he encontrado plenamente sensibilizada con las injusticias y las desigualdades, quizá motivada por haber conocido desde niña las zonas más pobres del Madrid de los años cincuenta. Cuando comencé a estudiar esta carrera descubrí que el derecho es un arma esencial para la sociedad. Al finalizar los estudios, las mujeres aún no podíamos ser juezas y ¡menuda barbaridad! Fue entonces cuando vi factible dedicarme a la rama agraria o incluso a la secretaría municipal. Poco a poco fui involucrándome en el trabajo político contra la dictadura franquista, por lo que gracias a la constitución de Comisiones Obreras y a su requerimiento de un colectivo de abogados para la ayuda de los trabajadores, terminé dedicándome al derecho laboral. Con la llegada de la democracia, las cosas cambiaron y ¡qué gran liberación! Pude volver a unir mis dos aficiones deseadas: vivir en un pueblo pequeño, tener una huerta, y a su vez dar el gran salto y no pedir justicia como hace el abogado, sino llevarla a cabo como hace el juez.

Fue defensora de los obreros y detenidos durante la dictadura de Franco y cofundadora del despacho laboralista. ¿Cómo recuerda la noche del 24 de enero de 1977 en el número 55 de la calle de Atocha?

Fue una noche absolutamente dramática que jamás he podido olvidar. Recuerdo determinadas escenas con gran nitidez. Recuerdo el abrigo que llevaba y las manchas de sangre en las escaleras. Sin embargo, cuando un recuerdo de dimensiones brutales produce un gran impacto, hay determinados matices del mismo que rememoras con fuerza, y otros que quedan encerrados en el propio proceso del olvido.

¿Y qué hay de la independencia del Poder Judicial en España?

Partiendo de la cantidad de estructuras de justicias dependientes que existen en este país, considero que el Poder Judicial es muy independiente, pero quizá no tanto como sería necesario. La dependencia viene de los cargos directivos y de la falta de institucionalización de la política. De alguna manera, los partidos políticos son los que pervierten el sistema mediante la toma de decisiones de intervención en los órganos. Lo que sí es verdad es que en España, a diferencia de otros países europeos, los jueces son independientes y son elegidos por sorteo. Pero también es cierto que los nombramientos del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional se hacen a través de designaciones indirectas de la clase política, la misma que ha sido incapaz de hacer diseños verdaderamente independientes.

Puede haber solución a este problema.

Sí, La hay. Si desde el primer momento la clase política hubiera designado a jueces verdaderamente independientes a través del Parlamento y de los organismos que disponen de esa competencia, no tendríamos el problema que tenemos ahora. Los jueces deben asumir que la única lealtad que se debe mostrar al gobierno que te ha nombrado es la de ser capaz de decirle cuando se equivoca: “te has equivocado”. En ello recae la solución a la verdadera independencia de los jueces. Eso es lo que ha faltado en España.

Manuela Carmena

Manuela Carmena || Fotografía: Antonio López Díaz

¿Qué ocurre en España con la corrupción? ¿Problema de educación social o casos aislados e individuales?

Se trata de un problema social sistemático derivado de la disfuncionalidad de los controles del poder político. Los partidos políticos se han hecho demasiado clientelares, lo que ha conllevado a que se hayan diluido los controles que se deben hacer sobre los mismos. En ello reside el problema.

¿Es la sociedad española elástica y flexible en el terreno del cambio?

En líneas generales y poniendo sobre la mesa las investigaciones que se hacen sobre el efecto que producen los cambios en el ser humano, cabe destacar las fuertes confrontaciones que se crean y la difícil tarea de adaptación. En el terreno del cambio, la sociedad española no es especialmente diferente a otras sociedades e incluso quizá, es más elástica y flexible que muchas otras.

Recalquemos la situación política actual. ¿Cómo cree que podrían evitarse nuevas elecciones?

Desde fuera me parece mucho más considerable evitar nuevas elecciones mediante acuerdos de investidura. Creo que existe una obsesión por los acuerdos de Gobierno. Creo que lo más efectivo es llevar a cabo acuerdos de investidura para permitir que un partido que lo lidera pueda gobernar en minoría, dejando así para el futuro –y por su complejidad- el tema de formar gobierno. Es lo más sensato.

Hace unos meses París, ahora Bruselas… ¿Qué opina sobre la actitud de la Unión Europea ante el terrorismo?

En materia de lucha antiterrorista lo que vengo observando adolece de lo que a mi parecer es más importante: la reflexión acerca de las causas de este fenómeno. Mientras que la Unión Europea no sea capaz de resolver esta cuestión, la acción de tomar medidas policiales y medidas de seguridad como las que se están tomando, resultarán poco eficaces. Estamos hablando de un colectivo que de entrada no tienen ni el más mínimo aprecio a la vida y cuyo planteamiento es la inmolación para la provocación del asesinato, el homicidio y el desastre. Es esto lo que nos obliga reiteradamente a buscar el porqué de un fenómeno que está azotando con fuerza en la actualidad.

El acuerdo firmado entre Turquía y Europa para la expulsión de inmigrantes y refugiados llegados a las costas griegas, no es una decisión de la que pueda presumir la Unión Europea.

Efectivamente no. Europa está fallando y abandonando la línea de respeto más formal de los Derechos Humanos y de todos los convenios que regulan la ley de asilo. Este acuerdo atenta contra el cumplimiento de todas las disposiciones de la propia carta de las Naciones Unidas en esta materia. Con ello, nos referimos al compromiso de respetar la recuperación -desde el punto de visto jurídico internacional- de una ley consuetudinaria en el mundo, como es el derecho a la hospitalidad.

Manuela Carmena

Manuela Carmena || Fotografía: Antonio López Díaz

¿Qué le diría a alguien que argumenta la existencia de infiltraciones terroristas entre los refugiados que llegan a Europa?

Le haría saber que los terroristas pueden esconderse incluso entre la gente que saludamos a diario. Es así. Estas personas pueden  ocultarse en cualquier lado: entre los refugiados y entre el resto de la población. Con este tipo de afirmaciones caemos en el cuestionamiento de los derechos de la mayor parte de aquellas personas que, precisamente, huyen del terrorismo.

¿El Ayuntamiento de Madrid va a tomar algún tipo de medida de seguridad antiterrorista?

El Ayuntamiento forma parte de la junta local de seguridad, que se convoca de manera rotativa y donde se abordan los problemas que puedan considerarse necesarios. Después de los atentados de París hubo una convocatoria en el filo del mes de diciembre, donde se valoró no llevar a cabo ninguna medida especial de seguridad. Para el día 10 de abril, tenemos convocada una nueva junta para tratar temas de carácter general, por lo que no creo que haya ningún cambio en materia de seguridad al respecto.

¿Cómo está gestionando el Ayuntamiento de Madrid la llegada de refugiados a la ciudad?

Nosotros ayudamos a todos los refugiados que llegan a Madrid –y a cuentagotas– siguiendo la vía del traslado por el norte de África. Los fines de semana llegan, aproximadamente, entre 100 y 150 personas. El ayuntamiento les provee de todo aquello que necesitan, como el alojamiento y la sanidad. Sin embargo, casi ninguno de los colectivos que llegan se queda en España. Ellos quieren seguir el camino mediante medios de transporte que les trasladan a Francia, y desde allí partir a países donde residen conocidos o familiares. En caso de devolución a nuestro país, se establecen estructuras para que puedan asentarse y establecerse.

Hablemos de medio ambiente. Han puesto en marcha medidas restrictivas para hacer de Madrid una ciudad más libre de contaminación.

Eso es. Estas medidas medioambientales que limitan la circulación vial afectan a las zonas de la denominada “almendra” de Madrid, es decir, aquellas más centrales en donde se encuentran ubicados los aparcamientos del ayuntamiento. Hubo alguna crítica en los Plenos por parte del Partido Popular, pero poco intensa. Creo que la mayor parte de la ciudadanía entiende que la mejor forma de cuidar y proteger el aire de Madrid y evitar el incremento de dióxido de nitrógeno, es llevando a cabo estas medidas. La contaminación supone ser un fenómeno muy peligroso para la salud, por lo que se debe actuar con eficacia.

Manuela Carmena

Manuela Carmena || Fotografía: Antonio López Díaz

El cambio de nombre de las calles de Madrid produjo gran expectación… ¿Qué opina acerca de la actual ley de Memoria Histórica en España?

El mayor problema que tiene esta ley es que aún no se ha terminado de desarrollar. Cuando se desarrolle de forma exhaustiva, podremos evaluar el alcance. Lo importante del cambio de las calles de Madrid es que con ello, estamos intentando dar un giro y crear algún tipo de comisionado y organismo que nos permita llevar a cabo de una mejor forma el trabajo de la Memoria Histórica y hacer un enfoque no desde aquello que ha podido parecer, sino de lo que realmente es. Con ello no hemos querido llevar a cabo un enjuiciamiento de conductas concretas de personas que tuvieron un papel determinado a lo largo de la historia de España.

¿Qué hay del Arco del Triunfo de Madrid?

(Frunce el ceño) Se debe cambiar el nombre al Arco del Triunfo. ¡Sí, claro que se debe hacer! No tiene sentido mantener un nombre de un monumento con el que se conmemora un Golpe de Estado llevado a cabo contra el Gobierno legalmente establecido. Carece de cualquier sentido. Cuando se le cambie el nombre, y enfatizando de nuevo en este aspecto, no se pretenderá enjuiciar la conducta de las personas que se alzaron en un momento concreto de la historia, porque ¡eso es algo pasado! Lo que se pretenderá con ello es dotar a la ciudad de Madrid de una serie de elementos positivos, como puede ser la cultura democrática. Es por eso que nos gustaría cambiar el nombre del Arco del Triunfo por otro como “El arco de la concordia” o “El Arco de la Democracia”. Debemos saber que los nombres de las calles, los parques o los monumentos forman parte del patrimonio de la ciudad de Madrid. Existen ciudades como Nueva York, donde las calles se nombran con números, y existen otras donde convierten en patrimonio la nomenclatura de las mismas. Y ahí está Madrid, una ciudad que quiere que ese patrimonio sea el que precisa una sociedad profundamente democrática y que se encuentra viviendo dentro de un Estado de derecho.

¿Con ello no se omite cierta parte de nuestra historia?

No creo que sea así. Por eso mismo considero que es importante que, como patrimonio, se conserven las antiguas nomenclaturas en los archivos. Me parece muy interesante que la historia de España esté en sus anales. Porque la historia no se olvida. La historia configura el futuro, y es en esta misma configuración del futuro donde los valores deben prevalecer por encima de todo. Me gustaría poner de ejemplo El Valle de los Caídos. Todos estamos de acuerdo en que es un lugar que debe mantenerse. No hay nadie que quiera dinamitar la zona, pero sí que sería correcto y considerable darle una nueva visión e incorporarle nuevos valores. “El valle de la paz” sería un buen nombre que otorgarle (sonríe). Este es un ejemplo que puede servir para todo lo demás en relación con el patrimonio y la Memoria Histórica de nuestro país.

Entonces, ¿qué se puede hacer con el patrimonio pasado que se quiere sustituir?

Dentro de lo que pensamos que debe ser una política general de la Memoria Histórica, creemos que es considerable crear un centro que albergue todo el patrimonio a sustituir. Es una forma de ayudar a entender la historia de la ciudad de Madrid.  Es una forma de entender la historia de nuestra sociedad.

Manuela Carmena

Manuela Carmena || Fotografía: Antonio López Díaz

Las cuatro últimas preguntas sobre Memoria Histórica han sido realizadas por Sonia del Pozo, David Aranda y Christian García. Alberto Benítez realizó las preguntas sobre medio ambiente.

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