Uno de los placeres asociados a la tercera estación del año es la lluvia. Una imagen, como una característica intrínseca a la quietud otoñal. Una tarde, un día o todo un fin de semana a cubierto en el calor del hogar. Hay muchos planes en mente. Seguir con la serie de turno o ver una película. Adelantar con el trabajo o sumergirse en Internet hasta acatarrarse. Y, por supuesto, cultivar la afición por la lectura, por los libros para un día de lluvia. Algo con un argumento de chocolate caliente, jersey de lana y telefilm de cuatro de la tarde.

De igual modo, una banda sonora adecuada puede potenciar el placer de dicha lectura. La música cuenta con una capacidad excelente para evocar con mayor facilidad esas instantáneas de sosiego que se buscan. Disparidad de estilos, pero siempre con un tempo sobrio. A modo de recomendación, se presentan estas recomendaciones para hacer juego con el próximo fin de semana.

libros para un día de lluvia

Aunque sea en la Habana, mejor libros para un día de lluvia que mojarse. || Javier Retuerta

Discos y libros para un día de lluvia

1.- El libro: La campana de cristal, de Sylvia Plath

Fue la obra maestra de la poetisa de Boston Sylvia Plath. Su obra fue extensa en comparación con su vida profesional. Relatos, ensayos y, principalmente, muchos poemas. En esta obra, el carácter autobiográfico se encuentra muy presente. La campana de cristal narra las vivencias de Esther Greenwood, alter ego de la autora. A través del monólogo interno, el lector se encuentra ante una protagonista sumida en una profunda depresión. El ritmo es constante, con predilección a métrica lírica. Todo un canto ahogado a la adaptación por parte de la heterogeneidad. Sylvia Plath murió a las pocas semanas de su publicación en Londres. Es uno de esos libros para un día de lluvia, de lectura calmada y con gusto por regocijarse en preciosismos poéticos.

Y un disco: Scott 4, de Scott Walker

Se trata del quinto disco de estudio del artista británico. Constituye una recopilación de temas presentados en televisión y radio. El antiguo miembro de los Walker Brothers presenta diez canciones con un melancólico aroma a pop barroco con toques vanguardistas. Algo muy propio de los años sesenta. A lo largo de su poco más de media hora, se distinguen reminiscencias de Jacques Brel o del cine de Ingmar Bergman. Temas como Duchess son un buen ejemplo de orquestación y armonías de gran calidez.

2.- El libro: Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan

La obra más conocida de la francesa Françoise Sagan tiene un título presto a la mala interpretación. Nada de tristeza. De hecho, puede recordar postales estivas de meses anteriores. La trama es un embrollo continuo. Cécile es una adolescente que veranea junto a su divorciado padre en el Mediterráneo. En el viaje estará presente Anne, una amiga de la madre de Cécile con sospechosas intenciones. Entre los affaires de dos relaciones y una indomable adolescente se sucede esta trama “a la francesa”. Contó con una adaptación cinematográfica presente en el movimiento de la Nouvelle vague.

Y un disco: Trois francs six sous, de Opa Tsupa

Seguramente, el cine francés haya hecho que todo lo relacionado con el país galo lo veamos con gypsy jazz de fondo. Este grupo es uno de los referentes más actuales. Su estilo bebe directamente de los dedos de Django Reinhardt. Asimismo, retazos de diferentes músicas étnicas pueden apreciarse en sus canciones. Sin olvidar géneros como el tango o el fado portugués.

3.- El libro: Cuentos de la era del jazz, de Scott Fitzgerald

Uno de los primeros registros de Scott Fitzgerald. Publicado en 1920, se trata de un elenco de relatos ambientados en los años veinte estadounidenses. Claro está, con el sello de identidad característico del autor: baños de ponche, ejecutivos acaudalados y jazz. Mucho jazz. Un testimonio idóneo del contexto de esos años veinte tildados de felices por muchos. Por ello está incluido en esta lista de libros para un día de lluvia. Dos de los cuentos incluidos destacan sobre el resto: por un lado, “Un diamante tan grande como el Ritz”. En él, se cuenta la trepidante historia de John T. Unger. Por otro, “El curioso caso de Benjamin Button”, llevado a la gran pantalla en 2008 con Brad Pitt de protagonista.

Y un disco: Sonny Side Up, de Dizzy Gillespie

Por  muchos denominada la mejor sesión de improvisación de jazz, constituye uno de los mejores ejemplos de la corriente bebop. Cuenta con Dizzy Gillespie a la trompeta y Sonny Rollins en el saxofón tenor.  Se trata de un estupendo, breve pero intenso ejemplo de banda sonora para abordar uno o dos relatos en lo que dura el disco.

4.- El libro: Pedro Páramo, de Juan Rulfo

Uno de los pilares del movimiento del realismo mágico sudamericano. Esta novela del mejicano Juan Rulfo hizo retorcerse a García Márquez como no lo había hecho desde que leyó a Kafka. Narra las vivencias de dos hombres indistintamente, con recurrentes saltos temporales. Juan Preciado y Pedro Páramo se reparten el protagonismo en esta historia sudamericana con multitud de saltos, quiebros y recovecos. Ideal para sumergirse en un entretenimiento sesudo, pero no muy extenso. El libro cuenta con menos de doscientas páginas.

Y un disco: Clube da Esquina

Posiblemente sea el mejor disco brasileño del mundo. Rolling Stone, al menos, lo puso en el séptimo lugar entre los cien mejores. Compuesto por un colectivo de músicos llamado Clube da Esquina, liderados por Milton Nascimento, cuenta con veintiuna canciones totalmente cautivadoras. Puede parecer que falla la lengua entre disco y novela. Pero, con él el viaje al sur del continente americano, está más que asegurado.

5.- El libro: Tokio Blues (Norwegian Wood), de Haruki Murakami

Un clásico en muchas bibliotecas. Todo comienza con unos acordes de Lennon y George Harrison al sitar. Toru Watanabe escucha la canción al aterrizar en un aeropuerto europeo.  Al hacerlo, la música le hace retroceder introspectivamente en sus recuerdos. Para más señas, al Tokio de los años sesenta. El protagonista describe sus pasiones e inquietudes. Sus amores y desamores. A lo largo del relato, se suceden continuas imágenes referentes al turbulento contexto histórico en el cual se ambienta la novela de Murakami. Fue su primer gran éxito en su país.

Y un disco: Rubber Soul, de los Beatles

Amén de recopilar la canción que da título al libro, el sexto álbum del cuarteto de Liverpool supone un estupendo ejercicio de música pop sin parangón. A través de un estilo más pulido, se suceden catorce canciones ácidas y estimulantes. Un sonido sobrio y maduro para guiar la lectura a través de un tal 1965.
Algo perfecto para acompañar el último de los libros para un día de lluvia.

Send this to a friend

[responsivevoice voice="Spanish Female" buttontext="Escuchar"] A button to read only the text surrounded by these shortcodes. [/responsivevoice]