Jugando en las calle del barrio Meier, en Río, creció el que para muchos es el mejor jugador de fútbol sala de todos los tiempos. Paulo Roberto. Siempre inseparable de su pelota, soñaba con llegar a jugar para el equipo del que era seguidor, el Vasco de Gama. Allí jugaba como delantero su ídolo, Roberto Dinamita, que pasó por la Liga española militando en las filas del F.C. Barcelona.

La habilidad del pequeño Paulo para jugar en espacios pequeños nació en el pasillo de su casa. Tanto él como su hermano Luis Carlos pasaban horas jugando con un papel de periódico envuelto en un calcetín. De poco servían las riñas de Wilma, su madre.

Paulo Roberto

Paulo Roberto siguió jugando para, como en más de una ocasión aseguró, marcar el gol que diera la victoria en la final de un Mundial y ser campeón. En estas el fútbol sala se cruzó en su camino. Era el año 1979. Paulo de trece años acompañó a su hermano Luis al encuentro entre el equipo de su colegio y el Marabú. Pronto vieron que los rivales eran de menor estatura y corpulencia se negaron a jugar.

Tras unos momentos de duda apareció la solución. El pequeño Paulo era dos años menor que los rivales, de esta forma podían compensar la diferencia de físico. Solo hizo falta un partido para que el entrenador viera el potencial del pequeño. Lo que había visto en la cancha ese día era algo insólito para un niño de su edad. El entrenador le pidió a la madre que le dejará inscribir al chico en el equipo. Al día siguiente ya tenía la ficha federativa.

Paulo Roberto pasó por todas las categorías, en ellas muy a su pesar mostró una carencia de entrega y disciplina en los entrenamientos. No destacaba por encima de sus compañeros, por lo que terminó quedándose sin equipo.Paulo Roberto 2

Una mañana de 1984 un amigo de Paulo se lo encontró paseando por su barrio y le propuso hacer las pruebas para el Grajaú. El conjunto no dudó y lo incorporó a sus filas. En el segundo año, P. Roberto fue máximo goleador del campeonato y el Grajaú se proclamó campeón de liga. La selección de Río convocó al aún juvenil para jugar el campeonato nacional de selecciones.

Llegada a España de Paulo Roberto

Robson, compañero y amigo de P.Roberto, tenía un acuerdo con el Marsanz (Torrejón). Aun así no tenía nada claro el marcharse de Brasil. Robson le propuso a Paulo que ocupara su lugar.

P. Roberto tenía sus expectativas bastantes claras en aquel momento: ganaría suficiente dinero para comprarse un coche y volvería a Brasil. Pronto sonó el teléfono. Robson se desvinculó de la propuesta, para concluir la conversación con lo siguiente: “Aquí a mi lado tengo al jugador que necesitáis, es buenísimo”. Paulo agarró el teléfono, no divago, escueto y preciso: “Soy un monstruo, regateo a todos los contrarios, nadie me quita la pelota y en todos los equipos que juego soy el máximo goleador”.

PPaulo Roberto 3aulo Roberto consiguió el mismo contrato que Robson, de seis meses de duración, y un viaje a la península. Jugó su primer partido en 1988 de la mano de Julián Herrero. Ese año el Marsanz ganó la Copa frente al Interviú, situándose entre los grandes del panorama nacional. Un año y medio después se marchó al Redisgolar, Coslada . En 1994, con la nacionalidad española bajo el brazo, se efectuó su traspaso a El Pozo de Murcia. Allí revolucionó el Fútbol Sala.

Paulo era pura magia, pecando solo en un punto: el regate. Se le acusaba de salir siempre por el lado izquierdo. Fue el propio P.Roberto quien salió del entuerto: “Es verdad. Nunca he tenido muchos regates, pero los hago mejor que nadie”.

Cinco veces máximo goleador de la LNFS, logró hacer de ElPozo el equipo más laureado del Fútbol Sala mundial. Durante las diecisiete temporadas que disputó en la primera división marcó más de 600 goles, ganó una Liga, cuatro Copas de España, una Supercopa de Europa y una Recopa de Europa. Con la selección española disputó 63 encuentros, ganando dos Eurocopas y un Mundial.

Fue deseado por el Inter Movistar en varias ocasiones. Incluso estuvo cerca de fichar por un equipo de fútbol 11: el Atlético de Madrid.

Manolo García, presidente de ElPozo, le convenció para que no abandonara ni el club murciano ni el el Futsal.

El 7 de junio de 2005, Paulo Roberto ponía fin a una carrera inigualable. Anunció su retirada tras la final de los Play Off perdida contra el Boomerang Interviú. No se fue del Palacio de los Deportes de Murcia, ahí decidió cambiar el vestuario por el despacho.

Paulo salió de ElPozo en 2009 y desde entonces ha seguido ligado al Fútbol Sala poniendo en marcha su campus ‘Paulo Roberto’ y siendo comentarista de encuentros de Fútbol Sala.

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